Como un jarro de agua fría
Siempre que me hablaban de celiacos, sus dietas la convivencia con comidas normales la contaminación cruzada, lo veía una misión imposible y también, por ignorancia, creía que no era para tanto si se ingería gluten.
Cual fue mi sorpresa cuando mi hijo tenía 2 años, con una tripa de embazada, en una visita a urgencias....
le piden analítica y empieza el carrusel de la sospecha, con una anemia tremenda y otro análisis que confirmaba que era celiaco.
Creía que me daba algo, no os voy a decir que fue fácil, no solo me tenía que mentalizar, también debíamos que educar al niño sin síntomas y le encanta comer y probar de todo.
Según salimos del hospital nos fuimos a comprar galletas sin gluten y le regalamos "su bote de galletas" no os imagináis la ilusión que le hizo.

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